Existen momentos que surgen insensatamente del olvido disgregando la imagen
que nos hemos fabricado de nosotros mismos. Puede ser algo tan insignificante
como un olor o un sabor que hemos experimentado en el pasado.
Estos recuerdos dormidos emergen desde algún rincón nebuloso de nuestra
memoria y nos confortan e iluminan nuestro camino como farolillos de verbena. La
historia que voy a contar tuvo lugar hace muchos, muchos años, o al menos eso
me parece a mí. En aquella época aún estaba realizando el servicio militar.
Recuerdo que era una noche de domingo y ...
Cantidad total de caracteres: 11056
Leer todo el relato erotico |
Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios