Les cuento esta historia absolutamente verídica. Tengo 50 años, soy un profesional prestigioso, divorciado, y en este momento de mi vida decidí probar algo sexualmente distinto. Me contacté con una traviesa, joven, de 22 años, y concretamos vernos en su depto. No puedo dejar de mencionar los nervios que tenía, pero ya estaba todo en marcha. Una vez en su depto., y luego de hablar un rato con ella, muy bonita, con tetas espectaculares, me pidió que me sacara la ropa, y me tendiera en una camilla, mientras se cambiaba. Yo me saque lo puesto, excepto los calzoncillos. Ella fué al baño, y al rato ...
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