Tuve que sujetarme a la pared para no caer; las piernas no me sostenían. Ella seguía en el suelo delante de mí, el pelo revuelto, jadeante, los muslos entreabiertos, la falda recogida en la cintura y la blusa desabrochada, dejando ver sus pechos, ligeramente enrojecidos. Levanté la vista y mi mirada se cruzó con la de ella. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro, sabía que había ganado, que me tenía en sus manos. Ahora y siempre que quisiera. Se llevó la mano a la boca, y entreabriendo los labios, pa...
Cantidad total de caracteres: 3246
Leer todo el relato erotico | Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios