Su jefe llego a la oficina corriendo, como siempre, y Alina detrás de el, la lluvia la había alcanzado a 2 calles de la oficina, y por supuesto que llegaba hecha una sopa, la lluvia veraniega le había mojado su delgado vestido y el aire acondicionado estaba helado, con lo cual sus pezones se marcaban con toda claridad.
Alina, en mi sala de descanso tengo una toalla que puedes usar, pasa para que te seques
Gracias, Sr Ruiz, me pillo la lluvia y tengo frío
Anda ve, yo te serviré una bebida para que entres en calor, lo bueno es que ahora no hay citas, así que no te apures
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