- ... yo os declaro, marido y mujer - y con una benévola sonrisa en la
boca, el sacerdote se dirigió al novio - Puedes besar a la novia.
La iglesia se llenó de un rumor de voces y risas. La boda había terminado
y todo había sido precioso. digno de un cuento de hadas. La novia estaba
radiante. Su vestido blanco llenaba cualquier habitación por la que pasaba.
Su maravilloso cabello rubio, recogido en un gracioso topo y coronado con un
pequeño adorno de flores blancas hacía juego con el resto de su vestuario.
La falda, a pesar de llegar has...
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