Era un viernes de Julio. Este mes, a pesar de considerarse un mes veraniego,
sin embargo no estaba siendo todo lo caluroso que se esperaba. De hecho, ya
empezábamos a sentir un poco de ansiedad pensando en que el verano se estaba
haciendo de rogar, y que la temporada de playa se iba a acortar demasiado. A mi
me encanta la playa, pero no para estar tumbada como un lagarto intentando
absorber todo el sol disponible, sino para estar con amigos charlando, tomando
unas cervezas en el bar, jugando, etc, y también para tomar el sol. Soy morena,
y mis piernas largas y bien...
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