Mònica aprovechaba los últimos rayos de sol de la mañana. Tendida en la
playa como un lagarto las horas pasaron rápidas. Había aprovechado el momento
en que Sergi se adentró en el agua para hablar con Ester por primera vez. Las
palabras salían a borbotones de su cabeza. Lo que sentía, cómo se encontraba.
Quería saber, entender... Todo lo que Ester le dijo fue – No tengas miedo.
– con una voz suave, sonriéndola con la mirada. Fue como un bálsamo para Mònica.
Se limitó a tenderse, con la cabeza sobre el vientre de Ester, mientras ésta
le hablaba, hasta que se quedó d...
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