Poco a poco me desperezo. Los últimos resquicios del sueño se liberan tras
un gran bostezo. Empieza un día nuevo, y me planteo si levantarme o no. Un
grandioso sábado ante mí, un día por lo demás, henchido de lascivas
promesas. Es el Día, con mayúsculas, el día esperado.
Miro el reloj, las 10 de la mañana. Aún tengo tiempo…
La cita es hoy, a las 2, en un pequeño restaurante. Me asalta una duda, ¿no
me dejará esperando?. Miro el móvil, allí está, el mensaje que esperaba.
"..Hoy es el día, ¿estas tan nerviosa como yo?".. "..O quizás más
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