Allí donde yo trabajo
hay unas niñas hermosas.
que digo hermosas ¡macizas!
y han puesto un guarda muy majo,
para guardar esas rosas.
Guarda muy serio es,
fino como un silbido,
y quizá algo atrevido
en mirar a la mujer.
Ellas que cuenta se dieron,
se muestran muy melosas,
pícaras y peligrosas
ante tal majadero.
Y bromitas empiezan a dar
a ese muchacho gallardo,
que como buen bizarro
ya se empieza a calentar.
Una le empieza a hablar
con boquita de ...
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