Los lamidos del perro me despertaron, miro el reloj eran las siete de la mañana,
Martín aún no había llegado, me preocupé pues el no suele llegar tan tarde.
La noche anterior había tenido la despedida de un amigo que se iba de viaje,
pero me dijo que pensaba volver cerca de las cuatro de la madrugada.
Llamé a su celular y estaba apagado, me levanté preparé el desayuno y volví
a acostarme.
Media hora más tarde llega, estaba muy cansado, pero a la vez sobreexcitado
y no quería acostarse.
Se sentó a mi lado, bebió un jugo de naranja ...
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