La condición humana es compleja. Aunque nos guste lo que tenemos, lo que tiene el prójimo quisiéramos probarlo. La inversa, que el prójimo pruebe lo que tenemos, por lo general no es de nuestro agrado. Ese es mi caso pero no el de mi compañero de trabajo Osvaldo, su esposa Adriana y mi mujer Leticia, como descubrí, con sorpresa, una noche de fines del 2005, en una de esas reuniones que organizan las empresa...
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