- Aquellas lucecitas del fondo son barcos ¿verdad?- preguntó Sonia mientras atisbaba el tintineo luminoso que rompía a lo lejos con la completa negrura del horizonte marino de Veracruz.
- Si, están fondeados esperando turno para que el piloto los lleve a atracar- le dije sin necesidad de mirar hacia donde ella señalaba, pues la avenida que rodea el malecón no es el sitio donde se congreguen precisamente los mejores conductores del mundo. Por la ventana abierta del auto se introducía el delicioso ambiente del puerto más bullanguero y vivo de México, con ...
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