Alba y Sonia. Así se llaman. La verdad, dos mujeres bastante diferentes entre sí, pero con cosas que las hacían ser especiales para mí.
La primera resultó ser una puta en su momento. Creo que la cabeza me pesaba cada vez más de los cuernos que me iban creciendo cada día. Estaba conmigo, sí, pero un tiempo después me enteré de que se repartía con 2 o 3 más y trataba de mantenernos "in albis" con la idea de que éramos los mejores novios para ella. Mi "yo", por cosas que no vienen a cuento, se olía algo malo en ...
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