-¡Ostias, Víctor!, -le grito-. ¡Ostias, Víctooor!, -chillo aún más fuerte, mirando al cielo de Madrid, aunque nadie se entera, porque todos los que me rodean arman mucho más escándalo y están bebiendo sin parar.
-¡Te juro que si viene un moro a vendernos costo lo mato!, ¡te lo juro, tío!
Pero Víctor no me mira. Está tumbado boca arriba con los ojos cerrados y la cabeza un poco ladeada, con la boca entreabierta. Parece que respira raro, como a saltos. Probablemente esté en coma, después de toda la mierda que se ha tomado y de la botella de Dyc que se ha bebido a palo, porque yo he empujad...
Cantidad total de caracteres: 7212
Leer todo el relato erotico |
Reportar abuso
Enviar relato a un amigo
Escriba sus comentarios
Debe iniciar sesisn para escribir sus comentarios