Las pasadas vacaciones de fin de semestre en la universidad, las pasé en
casa de mi primo Franklin en Venezuela. Un día, él y yo nos quedamos solos en
casa y entonces decidimos pasar el rato viendo películas porno en su cuarto.
Entonces nos dio por hacer una pequeña locura: apostar 5000 bolívares a ver
quién de los dos se corría más rápido mientras se echaba una paja. Fue
entonces cuando escuchamos algunos ruidos, como de alguien que sube las
escaleras y paramos la acción y nos subimos el short. Luego, abrieron la
puerta: era Sara, la vecina de Franklin. Era una ch...
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