Era una mañana calurosa de otoño. El salón de clases estaba repleto. Todos tratábamos de asistir en ese horario porque el ayudante de cátedra era un tipo muy accesible y sobre todas las cosas, muy práctico y entendible para explicar.
Como me interesaba en particular la materia, trataba de buscar toda la bibliografía necesaria, referente a los temas a tratar. No es que fuese un nerds, ni mucho menos, pero cuando hay una cátedra que me agrada especialmente, no me quedo únicamente con los apuntes que dan los profesores en los teóricos, intento indagar más, aún cuando mis conclusiones llegu...
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