Con los tacos, medía como uno noventa. Estaba en un grupo de tres o cuatro y me miró con muchas ganas cuando pasé por su esquina. Tenía las tetas enormes y las mostraba para afuera de la malla negra de gasa. Cuando doblé le quedé mirando ese culo de fiesta que tenía y no pude evitar sacar la pija y empezar a tocarme. Se acercó y después de unos manoseos me invitó a su casa. Nos estuvimos metiendo mano en el taxi hasta que llegamos a la pensión, donde subió delante mío las escaleras, mientras yo le tocaba y le besaba el ojete por sobre el apretadísimo hot pant de cuero.
Ya en la habitaci...
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