Llegué a su casa, lo saludé como se saludan dos amigos y me fui al baño,
me cambié con la ropita que llevaba en una bolsita y salí para seducirlo.
Mi lencería era de encaje, tenía una pollerita tableada como de escolar y
una blusita blanca. Él me miró y me dijo, sos terrible putita..., tanto te gusta la pija?, sí, le contesté y me arrodillé delante de él a morderle su miembro por encima del pantalón. Yo estaba recaliente. Solo él sabe sacar
la mujer que tengo guardada dentro de mí y me hace sentir tan suyo, corrijo, tan suya, tan puta. Me gusta someterme a él, es tan varon...
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