6 de la tarde, en mi casa de la playa, sola con mi hermanito, hacía un calor exagerado. Sólo una duchita podría calmar el sofoco. Me dirigí hacía el baño apurada, pero escuché unos ruidos que provenían de él, no había otro baño y yo me estaba derritiendo, además quería saber qué producía esos sonidos y bueno... entré de golpe sin llamar a la puerta ni nada.
Yo, que soy muy puritana no había visto nunca nada parecido, era mi hermanito de 16 años, Roberto, que se estaba haciendo una paja.
-¡Pero Yari! ¿Qué haces aquí?, ¿no ves que me estoy duchando?
- Eso no es lo que estoy ...
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