Un caluroso día de junio, son las 17,40. Acabas de llegar a casa y comienzas a desnudarte para darte una refrescante ducha, solo te queda el sujetador. De repente, llaman bruscamente a la puerta, saltas sobresaltada, abres ocultando tu cuerpo tras la puerta. Soy yo con un mono de albañil lleno de manchas y polvo -sin pedirte permiso, empujo la puerta y entro con un cubo que necesito llenar de agua para la reforma del baño de tu vecino- me dirijo a tu cocina sin ni siquiera mirarte y contándote el por qué de mi "..visita".., continuo hablando contigo sin mirarte y a la vez que lleno el ...
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